Allá donde estéis, presumid de vuestro Textil Escudo. Por vosotros, más unido que nunca
23 de Febrero de 2022
El pasado domingo 20 de febrero, toda la familia del Textil Escudo se reunió para homenajear como se merecían Lin Faces y Najas, mostrando una unión que es el mejor legado que ambos pueden dejarnos

El lunes 14 de febrero de 2022 pasó a la historia como uno de los días más dolorosos en la historia del Textil Escudo. Un vacío enorme se apoderó de nuestros corazones al conocer los fallecimientos de Lin Faces, jugador, entrenador, directivo, socio y seguidor incondicional del Textil Escudo y de Luis Felipe Agostinho “Najas”, nuestro utillero y directivo, además de otro gran aficionado del club durante tantos años.
No fue sencillo digerir esas dos noticias, que en el transcurso de pocas horas nos sobresaltaron. En los días posteriores el Textil Escudo arropó a las familias en esos momentos de duelo y también en la despedida en sus funerales, pero todos los integrantes del club, encabezados por la Junta Directiva, tuvieron claro que en el Juan María Parés Serra, en el siguiente partido a disputar por el equipo Tercera División, se hacía imprescindible el rendir ese homenaje y hacer partícipe a toda la gente del club.
En los entrenamientos de las categorías inferiores, un minuto de silencio al empezar, situación que se repitió en los partidos del fin de semana, porque tanto Lin como Najas dejaron huella; eran queridos y respetados por mayores y pequeños y su recuerdo se hacía sentir en todo momento. Las características que nos hacen grandes como club, de esfuerzo y lucha incansable, se multiplicaron en todos y cada uno de los partidos que nuestros equipos disputaron en ese fin de semana, porque el estímulo de homenajear en el campo a nuestros queridos Lin y Najas se hizo notar sobre el campo y en cada partido de los nuestros.
Y el domingo a las 16:30, cientos de jugadores y jugadoras de todo nuestro club, de todas las edades, volvieron a ponerse ese chándal del Textil Escudo para sentirse parte de algo grande. Junto a ellos, centenares de aficionados al club, de esos muchos amigos que en su trayectoria dejaron por los campos tanto Lin como Najas en sus años de vinculación al club de su vida.
Cuando los jugadores de Textil Escudo y Escobedo concluyeron sus calentamientos, el césped del Juan María Parés Serra se fue llenando de los futbolistas del club, con el himno atronando y con las familias de Lin Faces y Luis Agostinho “Najas”, recorriendo ese camino, con dolor en el recuerdo, pero con un orgullo enorme de ver cómo no solo su club, sino también su pueblo y su gente, les acompañaba y rendía honores a dos de los suyos.
Los capitanes Aitor San Emeterio y Bruno Arozamena, en nombre de todo el club, entregaron sendas placas a las familias, bajo una sentida ovación de todos los presentes, emocionados cuando esos globos portados por los niños del club, con sus nombres, se marcharon hacia ese cielo azul más azul que nunca, desde donde Lin y Najas nos acompañaban.
Y antes de comenzar el encuentro, llegó el momento del recuerdo, en silencio, de cientos de almas recordando a ambos. Físicamente ausentes, pero cuyo legado permanece más presente que nunca.
Ese silencio en memoria de Lin Faces y Najas tuvo un significado especial, en forma de agradecimiento, de cariño y de gratitud. Y esa unión del Textil Escudo, en su recuerdo, seguro que ha hecho a ambos sentirse orgullosos. Igual que lo hicieron los titanes que saltaron el campo y se dejaron la piel por ellos y por los presentes, porque el Textil Escudo, igual que vuestro legado, queridos Lin y Najas, permanece intacto.
Ambas familias, tanto la de Lin Faces como la de Luis Agostinho “Najas”, han querido agradecer las muestras de cariño que han recibido en estos días y desde el Textil Escudo también nos sentimos agradecidos por la participación de todos los que forman parte del club en el homenaje y también por vuestros mensajes apoyo, tanto de seguidores y simpatizantes del club como de todo el fútbol cántabro.
Por último, Beatriz, hija de Lin Faces, nos hace llegar estas líneas, en recuerdo a su padre y en agradecimiento por este homenaje que publicamos a continuación:
“A mi padre, Lin, siempre le he visto como un ser de luz… Y aunque parezca ciencia ficción, el día que falleció, un arcoíris enorme, precioso, arqueaba en La Pesa, tu barrio del alma… Como si quisiera decir, sube por aquí, que mereces un camino especial.
Papá, nos has dejado el corazón congelado, roto. Tu ausencia está siendo muy dura.
Los que me conocéis, sabéis que he opinado siempre que los padres deberían de ser eternos.
Para todos, nuestro padre es el mejor. ¡Y cómo no! Que dan la vida por nosotros. ¿Pero sabéis qué? Que nosotras teníamos la suerte de que nuestro padre era Lin.
Tan pequeño y tan grande que eras…Gracias a Dios, en tu nieto dejas tu estampa. Pudiste verle debutar, pero ya lo decías tú: “qué poco voy a poderte enseñar ya, cachorro”. Te dolía la patuca y jugabas con él, sentado en una silla, con una escoba y siempre te decía “Güelo. Yo juego en el Escudo…De Pichichi”. A lo que tú te reías por la cantidad de veces que habrás escuchado en tu vida, cuando se empieza a jugar a fútbol, esas palabras de un niño inocente.
Papá. Hoy quiero ser tu voz, necesito ser tu voz. No te imaginas la cantidad de gente que nos ha arropado estos días, que nos ha transmitido el aprecio que se te tenía. No sabemos cómo dar las gracias.
El equipo de tu vida, el Textil Escudo, te rindió un precioso homenaje, muy emocionante, con una suelta de globos que tenía un significado enorme.
Gracias, gracias y más gracias, al Escudo de tus amores y a toda la gente que te quería”.



