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El Textil Escudo invadió el José Zorrilla

20 de Abril de 2017

Fieles a una cita anual que ya se está convirtiendo en feliz tradición, la familia del Textil Escudo trasladó su ilusión hasta Valladolid, para que cuatro conjuntos de su cantera jugaran sin complejos contra uno de las mejores canteras de la región c

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A las 9:30 de la mañana dos autobuses repletos de jugadores alevines, infantiles, cadetes y juveniles, junto a sus técnicos, familiares y a la mayoría de miembros de la Junta Directiva del club, ponían rumbo a la capital vallisoletana, en un viaje que tuvo un comienzo accidentado con una avería en uno de los vehículos que trastocó algo la planificación del viaje, aunque no mermó en absoluto el ánimo de la expedición.

Solventada la dificultad con parada inesperada en Reinosa para reponer fuerzas (“ancha es Castilla” y no hay nada peor que viajar con hambre y sed, decía Labordeta), de nuevo la expedición se ponía en ruta, aunque para evitar retrasos indeseados los jugadores viajaban como avanzadilla en el primero de los vehículos, consiguiendo alcanzar el José Zorrilla con tiempo más que suficiente para poder comer todos en buena armonía.

Primero los jugadores y técnicos se alimentaban con un menú adecuado al desgaste físico que durante la tarde iban a tener en las instalaciones del Real Valladolid, mientras que algo más tarde el resto de la expedición alcanzaba el destino y se disponían a degustar un completo menú, bien regado con sidra y vinos de la tierra, demostrando que el deporte no está reñido con la buena alimentación.

En un ambiente de buen humor entre los familiares de jugadores y directivos, se ponía fin a la comida, llegando justo a tiempo para poder animar sin descanso a los equipos del club que ponían toda la carne en el asador para demostrar que podían competir de tú a tú con equipos con mucha calidad e intensidad en todas sus líneas.

El mejor rendimiento corrió a cargo del equipo Alevín, que recuperó la confianza tras el parón vacacional con un gran resultado, mientras que el resto de equipos sufrían algo más, aunque había momentos para que demostraran sus cualidades tanto los Infantiles y Cadetes, de más a menos durante sus respectivos encuentros, como el Juvenil, algo más intermitente pero mostrando también destellos de su nivel.

Durante ese encuentro de categoría Juvenil, entre el equipo de Liga Nacional del Real Valladolid y el de Liga Nacional del Textil Escudo se produjo el momento más emotivo sin lugar a dudas de la jornada de convivencia, porque en las filas blanquivioletas compitió durante la primera mitad Dalisson ante muchos de los que fueron sus compañeros y siguen siendo sus amigos. El brasileño dejó detalles de calidad en un encuentro a buen seguro especial para él, porque ese convenio de colaboración entre ambos clubes tiene sentido con el crecimiento mostrado por Dali en su segunda campaña ya en el Real Valladolid y también en la jornada de convivencia que un año más se vivió en las instalaciones del barrio de Parquesol.

A la conclusión de los partidos, toda la expedición cabezonense tuvo la oportunidad de visitar el histórico estadio José Zorrilla, donde el Real Valladolid milita y por el que han pasado durante sus muchas temporadas en Primera los mejores jugadores del panorama nacional e internacional. Durante unos minutos, ese mismo césped en el que disputa sus encuentros el equipo de la ciudad del Pisuerga se revitalizó con las ilusiones y deseos de medio centenar de jóvenes futbolistas que desde Cabezón de la Sal se sienten muy unidos a Valladolid, gracias a las excelentes relaciones entre ambos clubes.

Desde el centro del campo todos miraban hacia la inmensidad de esas gradas vacías que desde antes de que ellos nacieran han servido como escenario de goles, regates y paradas imposibles, y seguro que muchos mientras se fotografiaban lo hacían pensando en un futuro no tan lejano en que esos asientos se encuentren poblados de público animando una internada por la banda, una inclusión en el área o un despeje acertado.

Concluida la visita al José Zorrilla, punto final de la estancia en Valladolid en la que un año más nos sentimos como en casa, la expedición emprendía viaje de regreso a Cabezón de la Sal, pero como somos futboleros, el último avituallamiento en Santillana de Campos, en la inmensidad de la comarca de Tierra de Campos sirvió para que el Bernabéu se convirtiera en la última parada, aunque fuera a través de la televisión.

Y de ahí regreso a Cabezón, pero tú, Alevín, Infantil, Cadete o Juvenil del Textil Escudo, ya has hecho algo que no está al alcance de tantos, que tú has jugado en los Anexos del Real Valladolid, allí donde hace poco más de un mes jugó el Racing, allí donde solo juegan los buenos. Una experiencia más para tu trayectoria deportiva, un lugar más donde el Textil Escudo deja huella, reduciendo a la mínima expresión los 241 kilómetros que separan dos localidades unidas por el fútbol.

Por Óscar Arcones.




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