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El orden vale un punto para el Textil Escudo

08 de Octubre de 2017

Con empate a cero concluyó el duelo entre Textil Escudo y Racing de Santander B que se disputó en el Juan María Parés Serra de Cabezón de la Sal en una tarde en la que el equipo local planteó un partido altamente organizado.

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Tras el desbarajuste de la pasada semana en Barreda, con desenfreno goleador en ambas áreas y un festín que valió el triunfo, llegó el momento de la calma para que el Textil Escudo mostrara su imagen más ordenada, como ese fin de semana en que los padres se marchan de escapada y dejan por primera vez solo en casa al hijo. Desparrame de sábado noche con los amigos dejando el mueble bar en estado de guerra, pero en un ejercicio de responsabilidad, esfuerzo al límite para que cuando papá y mamá lleguen todo esté más ordenado aún que cuando se fueron.

 

Había que tomarse el partido muy en serio, lo tenían claro los técnicos de ambos conjuntos, tirando el filial racinguista de jugadores que ya han tenido protagonismo con el primer equipo, pero que acudían a Cabezón de la Sal para mostrar sus credenciales, ante un rival que sigue ofreciendo su cara más intensa frente a los grandes, que aun no han sido capaces de derrotarle. En el sorteo de campos, el colegiado pareció también repartir la posesión, que correspondió a un Racing B que se hizo desde el inicio con el mando en el partido, aunque la primera oportunidad llegó de la mano de Pablo Iglesias cabeceando fuera un córner, algo que repetiría poco después Jerín, pero se encontró con Alberto, que detuvo esa acción y otra minutos después, tras una jugada iniciada por Rozas desde la izquierda que acabó con el meta local atrapando en la misma línea de gol tras rechaces y momentos de incertidumbre.

 

En el ecuador del primer periodo, Pablo Iglesias se mostró acertado en una diagonal en la que rompió a su par, pero su disparo con la zurda fue demasiado fácil para el meta Rume. La posesión sin profundidad es como un jardín sin flores o, ya que estamos con familia, como el beso de abuela, que gusta en primera instancia pero cansa en la repetición, así que el Racing de Santander tocaba y tocaba en busca de una fisura que el Textil Escudo no concedía, con los jugadores locales organizados en una coreografía en la que el aprovechamiento de espacios, las coberturas y la basculación parecían ir al son de una marcha militar.

 

Borja probaba fortuna desde la frontal pero se encontraba con Alberto en su duro disparo ajustado al poste, pero es que el portero textil estaba decidido a ser en este encuentro como el yerno el día que conoce a sus suegros, con intención de agradar y de mostrar sus mejores cualidades. Firme, sereno, seguro de sí mismo y ofreciendo seguridad a sus compañeros, el mayor sufrimiento para el meta cabezonense le llegó cerca del descanso, cuando Rozas puso un balón al punto de penalti y Soberón remató forzado, llegándose al descanso con el marcador inalterable.

 

En el arranque de la segunda mitad, la tónica de posesión se mantuvo del lado visitante, pero la convicción local para mostrarse serenos en todas las líneas ofrecía confianza a la afición del Textil Escudo, que se regocijaba viendo cómo los disparos del Racing B que cogían portería, por parte de Rozas y Pau en el primer cuarto de hora, siempre eran despejados por Alberto. La confianza fue creciendo y los cambios en los locales oxigenaron al equipo, que aprovechaba la precipitación visitante por su necesidad de victoria para ir adelantando líneas y acercándose a la meta de Rume. En el tramo final llegaron los momentos de despliegue ofensivo del Textil Escudo, con Sergio convertido en amenaza para la zaga racinguista, perfectamente secundado por una segunda línea que seguía creyendo en el partido.

 

Hubo llegadas, con un disparo de Cano desde la frontal que rebotó en un defensa, cayendo el balón rechazado a los pies de Sergio, pero otro defensor impidió que cogiera puerta. En otra acción positiva en la que recortó bien el delantero de Unquera, su disparo fue flojo a las manos de Rume, teniendo la última de las oportunidades en una falta a centímetros del área, que los jugadores locales reclamaron como penalti. La grada cree en Sergio y el máximo goleador quería devolvérselo anotando su primer gol en casa, cogiendo puerta en una falta en la que solo Rume evitó el delirio en la grada al filo del minuto noventa, aunque en el descuento Pau pudo amargar la fiesta local, pero disparó desviado.

 

Y aunque en una ocasión Di Stéfano dijo que "un partido de fútbol sin goles es como un domingo sin sol", este domingo el Juan María Parés hubo sol y sobre todo una feliz noticia para el Textil Escudo, que dio la razón a La Saeta Rubia con esta otra frase que el equipo se marcó a fuego: "Ningún jugador es tan bueno como todos juntos" y el punto premió a un bloque que cada día es más sólido para satisfacción de una afición orgullosa de los suyos, como en las mejores familias.

 

Por Óscar Arcones

 

TEXTIL ESCUDO: Alberto, Edgar, Dosal, Adri, Aitor, Gonzalo (Butra, min.54), Guillermo (Bordas, min.70), Bruno, Pablo Cano, Raúl (Sergio, min.51) y Pablo Iglesias.

RACING SANTANDER B: Rume, Adri (Tirilonte, min.73), Íñigo, Darío, Borja, Turra, Pau, Jerín, Soberón (Jaime, min.75), Aquino (Badiola, min.68) y Rozas.

ÁRBITRO: Pablo Losada Feijoo, amonestó a Pablo Cano, Dosal, Guillermo, Adri, Aitor y Pablo Iglesias, del Textil Escudo y a Adri, Jerín y Darío, del Racing B.

Foto: Todos miran al yerno perfecto, Alberto Rivero / @muroderichi que ya tiene fotones en su galería habitual




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